Rincón de lectura - Catequesis
 
 
 
 
¿Cómo hablar a los niños del Espíritu Santo?
 
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Cl. Miguel Carmen Hdez., ssp
 
 
 
 
 
 


Para hablar a los niños del Espíritu Santo primero es necesario saber quién es este gran desconocido, al que invocamos junto al Padre y al Hijo cuando nos persignamos o damos gloria a Dios, se hace necesario también saber cuál es su misión dentro de la comunidad eclesial.

Al hablar del Espíritu Santo estamos hablando del Espíritu de Dios, de aquel que se cernía sobre las aguas en el inicio de la creación (Cfr. Gén 1,2). El Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad, pero no por ello pierde importancia o pasa a un segundo plano, pues Él, con su gracia es el que nos despierta la fe y nos inicia en la vida nueva en Cristo a través del bautismo, es por Él que podemos exclamar “Abba, Padre” (Cfr. Ga 4,6), es por Él que entramos en contacto con Cristo, pues a través de su gracia somos atraídos hacia el encuentro con Cristo y su Palabra, haciéndonos así hijos del Padre.

Ahora bien, dice san Pablo que “Nadie conoce lo íntimo de Dios más que el Espíritu de Dios” (Cfr. 1 Co 2,11), y como se menciona más arriaba, es el Espíritu quien nos hace conocer a Cristo y su palabra, sin embargo, a Él no lo conocemos sino por las obras que realiza, no lo podemos oír, no lo podemos ver, pero sí lo podemos sentir y percibir mediante las obras que nos revelan al Verbo y nos disponen a iniciar el camino de la fe en Jesús nuestro salvador.

La misión del Espíritu Santo está unida a la de Jesús, su misión es conjunta, son personas distintas pero al mismo tiempo inseparables, Cristo manifiesta la imagen visible de Dios Padre, empero, es el Espíritu Santo quien nos lo revela y nos lo hace conocer. Jesús prometió la venida del Paráclito en dos ocasiones, la primera de ellas la podemos ver en Jn 7,37-39: “Pero para que el Espíritu Santo venga primero tiene que ser glorificado el Hijo, y para que el Hijo se glorificado tiene que padecer y morir”, la segunda vez que anuncia la llegada del Espíritu Santo es en la última cena estando cada vez más cerca la muerte de Jesús (Cfr. Jn 14,16-1), así el Espíritu Santo se manifestará plenamente hasta que Jesús haya sido glorificado a través de su resurrección.

Así, en Pentecostés, cuando Jesús ya ha ascendido a los cielos, llega el Espíritu Santo como presencia permanente, comunitaria y plena para la Iglesia, siendo Pentecostés el momento mismo en que ella nace y adquiere su carácter misionero (Cfr. Hech 2,1-4).

A los niños hay que hablarles desde nuestra propia experiencia de Dios, de nuestra experiencia con el Espíritu Santo, y hay que hacerlo en términos sencillo y claros
 

Es por el Espíritu Santo que la vida del cristiano aparte de poseer la gracia santificante, posee también los dones del Espíritu: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza ciencia, piedad y temor de Dios, que ayudan a la persona para que pueda conocer y seguir la voluntad de Dios, por eso es importante que cuando oremos al Espíritu Santo le pidamos sus dones.

En resumen, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad y es también la fuerza que Jesús junto con el Padre nos envían para que sea nuestra ayuda en el caminar diario de nuestra vida, es aquel que nos alienta y nos fortalece que nos motiva y nos transforma, que nos permite dar testimonio de Cristo que murió por nosotros.

Después de esté esbozo acerca de quién es y cuál es la misión del Espíritu Santo, ¿cómo hablarles a los niños acerca de Él?

A los niños hay que hablarles desde nuestra propia experiencia de Dios, de nuestra experiencia con el Espíritu Santo, y hay que hacerlo en términos sencillos y claros, términos que ellos puedan entender, con ejemplos prácticos, pues seguramente a ellos no les interesa toda una teoría sobre Dios, para esto se puede hacer uso de ejemplos, analogías. Cuando se les habla a los pequeños sobre el Espíritu Santo no se trata de que se aprendan definiciones ya construidas y que se vuelven difíciles de entender, por eso son tan importantes los ejemplos, pues a través de ellos los niños comenzarán a formarse una idea del Espíritu Santo desde su experiencia.

Si comenzamos con fórmulas aburridas, los niños perderán el interés en lo que se les está diciendo, y además será desgastante, hay que despertar la atención de los pequeños dirigiéndose a sus áreas de interés, desperar su curiosidad. El juego es también una oportunidad para hablarles del Espíritu de Dios.

Por ejemplo, podemos decirles que cierren sus ojos y sientan el viento que mece sus cabellos, después de un breve momento les invitamos a que los abran y que digan ¿qué es lo que ven? ¿Qué es lo que mueve sus cabellos?, ellos sabrán que es el viento, pero no lo pueden ver. También se les puede invitar a que hagan un rehilete, para ello se necesitará papel, tijeras, pegamento y un palito, preguntémosles qué es lo que hace que se mueva el rehilete, y ellos contestarán que es la fuerza de viento, podemos hacerles preguntas como esta: ¿qué le pasa a un valón cuando le falta aire? ¿Qué nos pasa a nosotros cuando no tenemos aire? Y así se puede comenzar a hablar del Espíritu Santo, explicándoles que Él actúa de la misma forma que el aire, pues Él es la fuerza que nos mueve, es el “aire que hace respirar a nuestra alma”, el “aire” que nos sana, el “aire” que nos da la vida, que nos contagia su amor, que nos hace ser una gran familia, y esta familia somos todos los que pertenecemos a la Iglesia.

 
 
 
 
COMENTARIOS
 
 
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  yorika 1/2/2014  
 
  estoy empezando a dar catequesis y este articulo me encanto muy practico y didáctico Gracias  
 
  aza 10/11/2013  
 
  ¿qué le pasa a un valón cuando le falta aire?

nada! por valón se escribe con B!!!! BALÓN!!!!!
 
 
  Juan Dranks 19/5/2013  
 
  Bueno esta bastante bien, pero una observación el espiritu santo no es la tercera persona de la trinidad; ese es un concepto errado que tienen las personas. Dentro de la trinidad no hay puestos 1..2.3 todos son uno solo el padre es Dios, hijo y espiritu santo. lo unico que cada uno realiza una funcion diferentes en las vidas de las personas.
Bendiciones A todos!
 
 
  milagros del pilar pasmiño iñapi 17/5/2013  
 
  gracias por el tema... al fin se como enseñarles a mis niños para que me puedan entender...  
 
  Mercedes 29/4/2013  
 
  Muchas gracias, no tenía ni idea de como explicarle con palabras a mis hijas de 5 y 7 años lo que es el Espíritu Santo. Me ha sido de gran ayuda.  
 
  cristian 26/4/2013  
 
  es buenísimo el tema me ayudara mucho para loa chicos acolitos de mi comunidad exelente .... :)  
 
  jose 21/2/2013  
 
  Precisamente la forma que usaste para escribir es una de las cosas que aburren a los niños, tienes otra mejor idea dinamica o canto de ¿Como expresarse ante los niños para evitar que se alejen, se dispersen o se inquieten?  
 
  MAYELA 25/1/2013  
 
  ME ENCANTO PARA MI CLASE DE CATESISMO  
 
  DIAHANA 25/10/2012  
 
  DIOS LOS BENDIGA! MUY RICO TODO EL RELATO. GRACIAS!  
 
 
 
 
 
 
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