La experiencia eucarística se convierte en urgencia de anuncio concreto de vida, en la belleza, en la austeridad digna del servicio; con una continua y adecuada atención a las exigencias de las diversas culturas, llevando en el corazón la universalidad paulina.
El anhelo de responder constante y progresivamente a las exigencias del tiempo y del lugar, las lleva a contribuir al desarrollo de la pastoral en la Iglesia: a orar por las vocaciones, ayudarlas en su crecimiento y desarrollo, asistir y acompañar los sacerdotes durante el ejercicio del ministerio, en los momentos particulares de sufrimiento, en la ancianidad, soledad y otras situaciones difíciles.
Como miembros vivos y dinámicos en la Iglesia, comunican a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida, aquí y ahora. Con creatividad, ponen al servicio de la liturgia las riquezas de la música, de la artesanía, la arquitectura y otras expresiones artísticas, para que el decoro y la belleza sean un signo que acompañe la oración.
Prestan el servicio litúrgico como formación, catequesis, encuentros bíblico-litúrgicos, siempre queriendo ser para la Iglesia y para el mundo una presencia humilde, profética y fecunda. |